Este jueves 21 a las 18,30 de la tarde se presenta en el Centro Galego de Arte Contemporánea CGAC la publicación “RECORTES” sobre el arquitecto Fernando Blanco Guerra. Esta publicación editada por Luis Gil Pita registra el comportamiento vital y creativo de Fernando Blanco, que se fija en las diferentes voces de Manuel Gallego, Paulo Ferreira, Daniel Hermosilla, Julio Grande y Guillermo Bertólez Cué, además de la suya propia. Acudirán al acto los colaboradores y el propio Fernando Blanco.

Fernando Blanco, arquitecto y artista plástico, es a buen seguro -como se deduce del comentario de Manuel Gallego- es  uno de esos arquitectos que vino a cubrir parte de los huecos no transitados por la cultura de la arquitectura desde los años 40, debido al impacto que dejó la guerra civil y la posterior dictadura. Esta publicación ahonda y abre camiño, tanto a los profesionales de la arquitectura como a los desconocedores pero aficionados a la misma, del alto valor de las aportaciones de FB a la arquitectura en y desde el noreoeste gallego. A la obra de este creador carballinés, que también tuvo estudio en Ourense, Santiago de Compostela y A Coruña, se puede llegar a través de diferentes acercamientos el arquitectónico, el docente, el pictórico y  el escultórico. El suyo es un  relato, un viaje biográfico  que, casi siempre solo y a contracorriente, realizó heroicamente en la difícil escena cultural gallega que va desde el inicio de su carrera en los años 70,s hasta nuestros días, aportando notas técnicas que transitan entre los artesanal y lo altamente industralizado, entre la preocupación social y política por la anomia del país,  y la honestidad en el discurso independiente que se transmite a sus alumnos de las escuelas de arquitectura de A Coruña y Guimaráes- Portugal donde impartió docencia.

Esta edición de textos en torno a Fernando Blanco Guerra, que el jueves 21 se presenta, intenta por tanto, reconstruir, rellenar y dar sosiego a aquellos huecos de la historia que citaba Manuel Gallego, mostrando un trabajo afrontado mediante una actitud radicalmente propositiva que caminada en la escena del noroeste español por donde casi ningún otro arquitecto de su generación pudo o quiso transitar. Si, como lo define Adolf Loos, el arquitecto es aquel «albañil que sabe latín», a Fernando Blanco le debería ser aplicada otra definición más propia a su personalidad, aquella en la que el arquitecto es el «herrero que sabía música».

La publicación ha contado con el apoyo del COAG, los concellos de Santiago de Compostela, Carballiño, el Grupo Rodiñas, el grupo Puentes y las escuelas de arquitectura de Coruña y Guimaráes en Portugal,  entre otros.

No es necesaria inscripción previa, pero se admitirá la asistencia hasta agotar aforo.