La Junta Directiva de la Delegación de Ferrol, la Junta Directiva de la Delegación de Lugo (ciudad hermanada) y la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia han apoyado la concesión del título de Hijo Adoptivo de Ferrol, a título póstumo, en reconocimiento a su brillante y fructífera trayectoria profesional como arquitecto y a la importancia de su obra en nuestra ciudad.

Transcribimos a continuación la Laudatio presentada como apoyo a esta candidatura:

Es motivo de celebración para los arquitectos y la arquitectura ferrolana, para los ferrolanos y muy especialmente para la ciudad de Ferrol, porque ella ha sido y será, seguramente, la más beneficiada de esta lección de arquitectura que la figura del Arquitecto D. Rodolfo Ucha Piñeiro representa. El Colegio de Arquitectos, honrado, primer discípulo de uno de sus arquitectos decanos, que junto a nueve compañeros más, fundaría en octubre de 1931 la primera delegación en la provincia del Colegio Oficial de Arquitectos de León, Asturias y Galicia, atento se dispone a unirse a las muchas muestras de admiración y respeto.

Suele ocurrir con bastante frecuencia que los homenajes llegan a título póstumo; éste, en concreto, cuando se cumplen 40 años del fallecimiento del arquitecto, que con su maestría y saber hacer, embelleció y modernizó la ciudad con edificios que a día de hoy son un emblema.

Parece, por tanto, mucho el tiempo transcurrido para hablar de su figura y su obra sin resultar repetitivos, pero el Colegio de Arquitectos no quiere dejar pasar la oportunidad de apoyar su nombramiento como Hijo Adoptivo de la ciudad, pues éste está más que justificado. Se saldaría así la deuda que tenemos con el arquitecto que ha proyectado muchos de los edificios más icónicos de Ferrol.

La unanimidad con la que ha sido aprobado este nombramiento no es un hecho casuístico, sino el reflejo de la impronta de su obra. Existen numerosas publicaciones sobre su vida y obra, y no es cuestión de describirlas en esta Laudatio. Permítasenos aquí, realizar una valoración más generalista de las aportaciones a la que fue su ciudad de acogida, y a la que dedicó todo su oficio y saber hacer.

Ucha fue uno de esos arquitectos estrechamente vinculados a su ciudad y a su trabajo. Muestra de ello es el gran legado que perdura en las calles de la Ciudad Naval, con ejemplos notables de su maestría, tanto de edificación de carácter público e institucional como de vivienda, diseño de espacios públicos, e incluso en el trazado de algunas de sus tramas.

Si bien, la etapa Modernista es sin duda la más conocida y difundida por las que transitó el arquitecto, y supone la más identificativa del Ferrol de principios del siglo XX, con obras como la Pescadería, la Casa Romero, el Hotel Suizo, el Correo Gallego…, no es de justicia encasillar al homenajeado en una única corriente, y es misión de este Colegio completar esta exhortación con otras pinceladas de la genialidad de este autor.

Si algo caracteriza la obra de Ucha es su versatilidad, pues supo, desde una pequeña ciudad de la periferia estar al día de las corrientes arquitectónicas de la época, que entendió e introdujo en su ciudad, interpretando los principales aspectos a los que añade elementos locales y personales, y cuyos resultados muestran un profundo conocimiento compositivo, funcional y
constructivo de cada uno de los estilos que empleó. Su trabajo en cada proyecto le permitía alcanzar desde la visión global del edificio hasta el menor de los detalles, dominando con solvencia y maestría un amplio abanico de escalas.

Quién no ha esperado frente a la fachada del teatro Jofre el inicio de alguna obra o concierto, o se ha sentido observado desde “la pecera” del Casino Ferrolano, o en los últimos años se ha parado a tomar un café en el edificio del antiguo Banco de La Coruña, obras todas ellas de su etapa más ecléctica.

El proceso de cambio y adaptación continuo en su trabajo, le llevó a asimilar el Art Decó y el racionalismo, dejando algunos ejemplos como la Caja de Ahorros o el desaparecido pero recordado por muchos Cine Callao. Lamentablemente no podemos disfrutar hoy en día de la totalidad de su obra, fruto del imparable -pero en muchos casos poco respetuoso- “progreso”.
En todo caso, siempre nos quedarán los recuerdos y la documentación gráfica que se conserva de ellos.

A toda la labor ya mencionada que se desarrolla principalmente en el barrio de A Magdalena y sus áreas limítrofes, hay que añadir los numerosos ejemplos de arquitectura en las zonas rurales de la comarca que llevan su sello, como por ejemplo el Chalé Pita-Romero situado en la Carretera de Castro en el Concello de Narón.

Mención aparte merecen los 28 años que como Arquitecto Municipal dedicó a Ferrol, y que sin duda contribuyeron a la modernización de la ciudad y que le confieren su identidad urbanística. Actuaciones de ornato y amueblamiento urbano, diseño de escalinatas, kioscos, plazas y algún monumento conmemorativo,… entre las que se incluye el ensanchamiento del
Barrio, prolongando de forma natural su trama ortogonal, junto con la redacción de Ordenanzas o de las bases para el concurso del Plan General de la ciudad son algunas de sus más brillantes aportaciones al urbanismo de nuestra urbe.

Podríamos seguir enumerando obras, y no es de extrañar, pues ejerció su profesión hasta los 93 años de edad. Pero si algo tienen en común todas ellas es el largo catálogo de detalles constructivos que ofrecen, y que dotaron a la ciudad del S. XVIIl de una nueva imagen, de una belleza inusitada para una nueva sociedad que emergía. Es indudable el compromiso de la arquitectura de Rodolfo Ucha con la construcción de la imagen de la ciudad. Y muestra de este interés por embellecer la ciudad que tenía Ucha es la frase con la que el arquitecto firmaba sus proyectos, y que quizás mejor refleja la vocación de este arquitecto por su ciudad:

“Con la obra que se proyecta se mejorará el ornato público,

según puede apreciarse en el plano de la fachada que se acompaña.”

En Ferrol, a 02 de marzo de 2021