QUERíAMOS OPINAR, PERO DE MOMENTO NO PODEMOS.

Posted by / 20th Marzo 2015 / Categories: Uncategorised / 8 Comments

 

coagourense

Tras los hechos acontecidos ayer ante la visita programada por la Delegación del COAG de Ourense para conocer el nuevo edificio judicial y el abucheo de algunos trabajadores, acompañamos nota enviada a los medios.

QUERIAMOS OPINAR, PERO DE MOMENTO NO PODEMOS. Este jueves desde la delegación de Ourense del Colegio Oficial de arquitectos de Galicia y en colaboración con la SPI (Sociedade pública de investimentos) y la Consellería de Presidencia de la Xunta de Galicia habíamos organizado una visita al nuevo edificio judicial de nuestra ciudad dirigida a nuestro colectivo, los arquitectos.

El motivo de la visita era conocer dichas instalaciones, recorrerlas, vivirlas en cierta manera, y tras su análisis reflexivo, comprender su funcionamiento, comprender su arquitectura. Habíamos pensado que después de esa visita podríamos verter una opinión pública sobre ese edificio. Una opinión como digo, basada en la visita y en el conocimiento que por nuestra profesión tenemos de la arquitectura.

Pero no ha podido ser, allí estaban unos cuantos dirigiendo sus protestas con chiflos y demás zarandajas hacia nosotros, hacia los Arquitectos de Ourense, quizás desinformados de quienes iban a realizar la visita. Lo cierto es que ha quedado patente una vez más el origen de todos los males que estamos padeciendo en Ourense y en el resto, me atrevería a decir, de este mundo globalizado, y que es la falta de respeto, la falta de educación.

Desde hace aproximadamente un año desde la delegación de Ourense del COAG estamos intentando conocer con el resto de nuestros conciudadanos los diferentes espacios de nuestra ciudad. Aprender a mirar un edificio, al igual que aprendemos a mirar un cuadro o a escuchar música, o simplemente a leer, pero aprendiendo, entre todos, con todos y de todos. Por eso hemos puesto en marcha la actividad ya conocida en nuestra ciudad de “Olladas na rúa” en donde desde diferentes puntos de vista vamos conociendo con el resto de los ciudadanos que participan nuestro espacio habitado. Así desde el debate y el conocimiento objetivo, el ciudadano podrá generar una opinión reflexiva sobre el espacio en el que habita, sobre el espacio en el que trabaja.

Hoy los arquitectos queríamos hacer nuestro propio Olladas, para después contárselo a nuestros vecinos. No ha podido ser. No importa, volveremos. Pero lo que sí importa y no puede permitir el que suscribe este escrito es que los que allí estaban insulten de manera gratuita al colectivo que en estos momentos represento, a los Arquitectos de Ourense y que intentamos visitar ese edificio de la manera más educada y respetuosa posible.

Hoy hemos vuelto a padecer la falta de respeto, la falta de educación que por desgracia y cada vez con más fuerza invade a nuestra sociedad.
No hemos podido hacer la visita. Los representantes de la Consellería a la vista de los hechos, y con acierto, la han pospuesto.

No podemos por lo tanto opinar sobre el edificio, pero sólo un apunte: los arquitectos que redactaron el proyecto de construcción de ese edificio lo hacen después de haber ganado un concurso de ideas, en donde se presentaron 38 propuestas y en donde por supuesto en el fallo de ese concurso, había representantes del organismo judicial. Desarrollan el proyecto sobre una parcela determinada, la que les dan, ni más ni menos, y tratan de materializar un programa funcional establecido y dado por la administración.

Los arquitectos no somos los salvadores del mundo.

Alberto de Paula Prieto.
Presidente en Ourense del Colegio oficial de Arquitectos de Galicia.

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8 comments
  • Ramón Pazos dice:

    Buenas tardes,
    Por supuesto que los arquitectos no sois los salvadores del mundo, ni héroes, ni un Mesías, ni los poseedores de las verdades universales… faltaría mas!!.
    Decís querer enseñar “a ver la arquitectura” a los ciudadanos. Se os olvida que ya es en si misma intrínseca a cada individuo. Las personas, los ciudadanos son seres racionales capaces de apreHender, sentir, disfrutar y ver un elemento arquitectónico con el prisma de su propia mirada. Que es eso de “enseñarles” a entender la arquitectura?. Que somos los no arquitectos?. Simios? amebas?… Pretender enseñar lo que “se tiene que ver” es ADOCTRINAR.
    Sorprendente es también que aporten, a priori, valor a un proyecto teniendo que explicar como ha sido validado: concurso, propuestas, jurado de aprobación, valoración…. son vocabulario al que los ciudadanos de a pie nos han obligado a acostumbrarnos en ese mundo globalizado al que ustedes hacen alusión…. otra justificación más; eso es lo que nos parece a los “simios ciudadanos de a pie” … esos a los que hay que explicar para que ENTIENDAN.

    Recuerden: los verdaderos salvadores del mundo son la sensatez y la honestidad.

    • coagourense dice:

      Ramón, decimos “aprender de todos, con todos y entre todos”. El resto lo dices tú. Gracias por tu aportación y buen fin de semana.

  • Óscar Gónfer dice:

    He leído las palabras escritas por Ramón Pazos y me gustaría hacer unos apuntes con toda la delicadeza de la que soy capaz después de su lectura.
    Me felicito de la libertad de expresión de la que gozamos en esta sociedad y de la que se hace eco la web del COAG.
    Una libertad de expresión que le permite a usted hacer alusión a una serie de calificativos muy poco afortunados a cerca de la sociedad en general y, particularmente, de aquellos que llama “ciudadanos”.
    Me permito recordarle que la libertad de expresión es uno de los logros sociales y conquistas ganados en una democracia. Pero, al igual que la tolerancia, el respeto al prójimo o a la libertad política, religiosa o sexual, no forma parte de la carga genética de un individuo. Deben ser alimentadas y fomentadas en estructuras sociales como la familia y en estructuras administrativas como la escuela.
    La lectura de una partitura de Stravinski, de un poema de Sófocles o Hölderlin, de una novela de Beckett, de una película de Kieślowski, de una pintura de Braque, de una escultura de Giacometti o de una obra de arquitectura, no es inmediata. Es preciso antes limpiar la mirada de prejuicios culturales.
    La honestidad es un valor ético y moral, como lo es la honradez y la integridad. Cualidades humanas que deben ser alentadas desde la infancia, como la bondad. Pero la sensatez se construye con criterio y juicio y se cimenta sobre la prudencia.
    Sus palabras denotan la brecha de incomprensión, cada vez mayor, entre sociedad y arquitectos. Poco podemos hacer los arquitectos en una sociedad desinteresada por la arquitectura, desconfiada hacia los arquitectos y en cuyo orden de valores la arquitectura y la cultura en general ocupan un lugar muy secundario. De ello, sin duda, somos en parte responsables, pero no olvide que la arquitectura es siempre el reflejo de la sociedad que la construye y la habita. Y una sociedad que no demanda buena arquitectura, difícilmente podrá tenerla. No lo digo yo. Ya lo anunció un señor más inteligente y mejor arquitecto, Julio Cano Lasso, hace 19 años…

    Óscar Gónfer, arquitecto.

  • ANTONIO LAGO dice:

    Buenos días Óscar,
    Arriba la libertad de expresión!, por supuesto!…también para quien para los trabajadores del edificio…

    …Y otro mensaje para eruditos:
    “La Libertad es la capacidad de elegir acciones motivadas por leyes racionales de lo que es deseable o debido, pero también de elegir lo contrario”. Kant

    Ramón, muy buen comentario!

  • Jose Fernandez dice:

    Señores Arquitectos que intentaron visitar el nuevo edificio judicial, ningún funcionario de la administración de justicia les ha intentado menospreciar e insultar, lo que sí se pretendía era exteriorizar y hacer público el malestar generalizado por las deficiencias funcionales y las relativas a temas de salud laboral del nuevo edificio y en el que vamos a tener que trabajar muchos años, y creo que esa llamada de atención a los conciudadanos de Ourense se ha conseguido. Quizá habíamos pecado de ilusos, al pensar que tras gastar dieciséis millones de euros iban a mejorar nuestras condiciones de trabajo. Esperábamos un edificio cómodo, amplio, funcional para todos los operadores que desenvuelven su actividad en la administración de justicia. La retahíla de deficiencias que alberga el edificio, muy probablemente no se deba únicamente a los arquitectos que lo diseñaron , si no que parte de la propia administración cuando en el concurso de ideas se valora la funcionalidad del edificio con veinte puntos sobre cien. Con esa premisa el edificio nace cojo. Pueden ustedes valorar el diseño, la calidad de los materiales, la adecuación al entorno, lo que quieran, pero el edificio se construye para que una administración lo use con eficacia, y parte de la eficacia depende del bienestar de los trabajadores y usuarios del edificio. Visiten ustedes el edificio y hablen con los trabajadores. No hagan lo mismo que la administración.

  • Víctor Collazo dice:

    Estimado Alberto;
    Quisiera hacerte una pregunta ¿cuando dices que os abuchearon algunos trabajadores, te refieres de forma metafóricamente a funcionarios de la administración de justicia?
    y si es así, ¿habéis barajado la posibilidad de realizar la visita por la tarde?
    lo digo mas que nada, porque por la tarde los funcionarios no trabajan.

    Perdón, me exprese mal, cuando no trabajan es por la mañana, por la tarde es cuando no van.

  • emilio ortiz de cosca cao dice:

    A expresión “enseñar a ver la arquitectura” non implica necesariamente adoctrinamento, tal como ter que aprender a ler non determina a interpretación do leido.

    Con todo o respeto para quen vive e percibe a arquitectura no seu día a día, entre quen nos incluimos os propios arquitectos, é de supoñer que un profesional terá un conocemento máis amplio do tema en cuestión e pode compartir cos demáis as ferramentas e os elementos de xuicio que usa para valorar unha determinada obra de arquitectura.
    Nótese que digo COMPARTIR, FERRAMENTAS e ELEMENTOS DE XUICIO. Nada deso inclúe imposición, adoctrinamento nin nada parecido, e por suposto que o feito de ser arquitecto ou usar eses instrumentos sin ser arquitecto, non significa estar en posición de chegar a conclusiós universales (¡quen me dera!).
    Sin embargo, ter unha opinión fundada e informada parece un bon método de chegar a conclusiós razonables, inda que resulten discutibles.
    En ese debate ando desde que me metín no mundo da arquitectura, así que reivindico o respeto que se lle da a outros profesionales e que eu mismo lle dou de entrada a quen me fala de arquitectura, sea arquitecto ou non. Non hai por qué aceptar a cegas o que diga o arquitecto (nin o médico, nin o mecánico…), pero ¿de verdad que non merece a pena escoitalo?.

    A afirmación da diferencia entre o arquitecto e o ciudadano (seguindo a exposición de Ramón Pazos) non vai máis alá e para nada supón calificativos como ameba, simio…

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